Marvel’s Spider-Man 2, análisis sin spoilers: el mejor trepamuros hasta la fecha
| Título | Marvel’s Spider-Man 2 |
| Desarrollador | Insomniac Games |
| Editor | Sony Interactive Entertainment (PlayStation Studios) |
| Fecha de lanzamiento | 20 de octubre de 2023 (PS5). Versión para PC el 30 de enero de 2025 |
| Plataformas | PlayStation 5 (exclusivo en su lanzamiento), posteriormente PC |
| Género | Acción-aventura de mundo abierto |
| Dificultades | Friendly / Amazing / Spectacular / Ultimate |
| Premios | Nominado a Juego del Año en The Game Awards 2023; ganador de 6 premios en los D.I.C.E. Awards 2024 (incluido Juego de Acción del Año) |
Llevaba un año detrás de Marvel’s Spider-Man 2. Concretamente desde que, en una de esas ofertas de la PS Store que uno no debería mirar nunca con el carrito vacío, caí en Marvel’s Spider-Man: Miles Morales, que venía con la remasterización del primero y todas sus expansiones. Con la pila de juegos comprados y sin tocar que arrastro, no era precisamente una prioridad… hasta que lo fue.
Porque recién terminado Sea of Stars, tenía dos caminos delante: seguir avanzando en Final Fantasy VI —cuyo análisis del Pixel Remaster al completo se viene pronto— o hacer algo radicalmente distinto. Y si me leéis a menudo, ya sabéis por dónde tiro: cuando llevo un buen rato instalado en un mismo registro, lo que el cuerpo me pide para refrescar es cambiar de tercio por completo. Vi que estaba incluido en el PS Plus Extra (de lo que también hablaremos, que da para rato) y, por cuatro perras, pude mejorar la suscripción y meterle mano junto a otros que tenía fichados. Dicho y hecho.
¿El resultado? Excepcional. Os adelanto la conclusión, que este análisis de Marvel’s Spider-Man 2 va sin spoilers pero no sin opinión: es el mejor juego de Spider-Man hasta la fecha. Dos héroes jugables, cada uno con su propio arsenal de habilidades; una historia que —ojo, que los superhéroes no son lo mío— engancha bastante más de lo que esperaba; y una Nueva York que, lejos de saber a recalentado después de dos entregas, se siente fresca y encima se amplía con zonas nuevas. Vamos al lío.
Llegaba con ganas (y con preguntas)
Después de Marvel’s Spider-Man: Miles Morales me quedé con ganas de más. Y es que hay algo en recorrer Nueva York de punta a punta —pillando coleccionables aquí y allá mientras voy empujando la historia al ritmo que me pide el cuerpo— de lo que no me canso. Esa mezcla de campo abierto y avance a tu aire es justo el tipo de bucle que me atrapa, así que la pregunta no era tanto si iba a caer, sino cuándo.
Pero llegaba también con el cuaderno de dudas bajo el brazo. Lo primero que quería comprobar era si Marvel’s Spider-Man 2 corregía esos defectos que la fórmula venía arrastrando, esos detalles que rechinaban entrega tras entrega. Adelanto que sí: aquí los pulen, y se nota. Lo segundo, y lo que más me tiraba, era la promesa de manejar a los dos Spider-Man. Que Miles tuviera su propio repertorio ya lo sabíamos desde su aventura en solitario; lo que me intrigaba era cómo iban a entrelazar a los dos en un mismo juego: cómo se sentiría el salto de uno a otro, si sus historias se cruzarían con naturalidad o irían cada una por su carril.
Y había un último ingrediente que me ponía el listón alto. La entrega se vendió como una secuela más oscura, comparándola sin demasiado pudor con lo que El Imperio contraatacasupuso para Star Wars. Cuando alguien se compara con la mejor película de la saga, o se pega un batacazo sonado o cumple; no hay término medio. Así que entré con esa promesa rondándome la cabeza, a ver por dónde salía.
Y por encima de todo estaba el hilo. Las entregas anteriores dejaron varias líneas abiertas, cabos sueltos esperando a que alguien tirase de ellos, y este juego recoge el testigo para cerrarlas. No voy a entrar en cuáles —que esto va sin spoilers—, pero sí os digo que entré sabiendo que aquí se ataban cosas que llevaban tiempo colgando.

Una exclusiva que exprime la PS5
Antes de ponerme a jugar, hice los deberes. Me puede la manía de no querer empezar un juego así sin saber si lo estoy disfrutando como toca, de modo que me tiré un buen rato investigando cuál era la forma ideal de exprimirlo en una PS5 estándar. Como mi tele daba para ello, acabé dejándolo configurado así:
En la consola (Ajustes › Pantalla y vídeo › Salida de vídeo):
- Salida 120 Hz en Automático
- VRR en Automático (o «Aplicar a juegos no compatibles»)
Dentro del juego:
- Modo gráfico: Fidelidad. Conserva los reflejos por ray tracing y las texturas de mayor resolución.
- VRR: Sin límite. Libera la tasa de fotogramas: el juego rompe con frecuencia la barrera de los 30 FPS y se mueve sin saltos por los 40-50 y pico cuando la pantalla acompaña.
- Desenfoque de movimiento: desactivado. El balanceo a toda velocidad se ve muchísimo más nítido sin él.
- Grano de película: a 0. Menos «ruido» en pantalla, imagen más limpia.
- Aberración cromática: desactivada. Adiós a ese halo rojizo y azulado que emborrona los bordes.
La gracia de juntar Fidelidad con el VRR sin límite en una pantalla de 120 Hz es que te quedas con todo el lujo del modo calidad —los reflejos por ray tracing, que aquí cambian de verdad cómo se siente recorrer una ciudad llena de cristal y asfalto mojado, más una mayor densidad de gente y tráfico— pero sin quedarte clavado en los 30 FPS de rigor. La imagen sube y se sostiene por encima, rozando una sensación muy cercana a los 60 con toda la chicha encendida. Para un juego en el que te pasas media vida en movimiento, es el punto dulce.
Y el resultado, lo confieso, me tiene encantado. Se nota una barbaridad que esto nació como exclusivo de PS5 y que Insomniac pertenece a Sony desde 2019: cuando un estudio trabaja para una única máquina y se la conoce al dedillo, la exprime hasta el último vatio. No es solo que luzca de escándalo en una captura fija; es el juego en movimiento lo que impresiona. La fluidez no se resiente ni cuando la pantalla se llena hasta arriba de partículas: los tentáculos del simbionte retorciéndose, las descargas bioeléctricas de Miles, las explosiones, los reflejos lamiendo el suelo húmedo… todo se mueve a la vez sin que la consola pestañee. Y mención aparte para los tiempos de carga, otro gran beneficiado del SSD: viajar rápido de una punta a otra de la ciudad es prácticamente instantáneo.

La historia sabe de dónde viene (y a dónde quiere ir)
Lo primero que conviene decir es que Marvel’s Spider-Man 2 no solo está bien hilado con las dos entregas anteriores, sino que demuestra un control fino del cuándo: la historia sabe en todo momento a qué Spider-Man te toca ponerte y, sobre todo, por qué. No es un cambio caprichoso para justificar la mecánica; cada salto entre Peter y Miles está al servicio de lo que se está contando. Y eso, que parece fácil, es justo lo que separa una buena idea sobre el papel de una bien ejecutada.
Hay algo que me encanta de esta saga y que esta entrega vuelve a clavar: las tres empiezan metiéndote de cabeza en mitad de un conflicto, con un jefe inicial de primerísimo nivel que arranca con la tensión por las nubes. Es una declaración de intenciones. Al fin y al cabo, existen cientos de versiones del trepamuros —cómic, cine, videojuegos, lo que se os ocurra—, así que lo raro sería que alguien llegase sin saber de qué va esto. Insomniac lo sabe y no pierde el tiempo con presentaciones: te sienta al volante desde el primer minuto.
A partir de ahí, el tono se va oscureciendo. La historia deriva hacia la tristeza, la melancolía y, sobre todo, la culpa, repartida entre unos personajes a los que las cosas se les van poniendo cuesta arriba. Es un secuela más adulta en lo emocional, fiel a esa promesa de «Imperio contraataca» con la que se vendía, y se agradece que no le tiemble el pulso a la hora de pasarlo mal con sus protagonistas.
Y como buen capítulo intermedio, termina dejando una línea abierta que no admite dudas: habrá tercera entrega, probablemente el cierre de esta historia. No es un final tramposo ni un cliffhanger gratuito, sino la puerta que un relato así necesita dejar entornada.
Si tuviera que quedarme con una virtud por encima del resto, sería esta: cómo, partiendo de material de sobra conocido, Insomniac construye una historia con personalidad propia. Se toman ciertas libertades con el universo Spider-Man, sí, pero nunca disparatadas, siempre al servicio de darle a su saga una voz reconocible. Cogen lo que todos conocemos y lo hacen suyo, que tiene bastante más mérito del que parece.
Héroes que maduran, villanos con motivos
Si algo hace bien Marvel’s Spider-Man 2 es no dejar a nadie quieto. Los personajes evolucionan, maduran y se adaptan a lo que les va echando encima la historia, y eso vale tanto para los héroes como para los villanos. Nadie sale siendo el mismo que entró, y esa sensación de que todos cargan con su propio recorrido es de lo que más sostiene el conjunto.
En el bando de enfrente reaparecen antagonistas de entregas anteriores, aunque no creo que destripe nada si digo que los dos grandes nombres aquí son Kraven y Venom (el márketing del juego no lo escondió precisamente). Ambos están muy bien justificados, y ahí asoma una de las obsesiones de Insomniac que más valoro: su empeño en que entiendas por qué los malos se vuelven malos. No hay villano de cartón que sea malo porque toca; cada uno tiene sus razones, y el estudio deja casi siempre una rendija abierta a la redención, cada cual a su manera. Eso convierte los enfrentamientos en algo más que un quítate-tú-que-me-pongo-yo.
De Peter poco que añadir: Spidey ha sido carismático por naturaleza desde siempre (en mi opinión, el único que no lo clavó fue Tobey Maguire, pero ese es otro debate para otro día). El caso interesante es Miles. Yo no tenía más referencia que estos juegos e Into the Spider-Verse —peliculón, por cierto; a ver si me pongo con Across the Spider-Verse de una vez—, y aun así me parece un personaje escandalosamente carismático. Lo quieres desde el minuto uno, y si me apuráis es todavía más «amigo y vecino» que el propio Peter.
Y por encima de los dos por separado está lo que forman juntos. La química entre Peter y Miles se palpa en el ambiente, y no es nueva: venía de las entregas anteriores. Lo que pasa es que aquí, al darles mucho más tiempo en pantalla codo con codo, no hace más que crecer. Y como toda relación que se precie, pasa por sus momentos —sus roces, sus altibajos—, lo cual, lejos de restar, le da una autenticidad que se agradece. No es una pareja perfecta de postal; es una de verdad.
Y del resto del elenco —MJ, Harry y compañía—, sin entrar en detalle para no reventar nada, muy bien también, todos remando en la misma dirección que marca el juego. Encajan, aportan y ninguno desentona.

El combate sube de nivel (y reparte para dos)
El combate mejora de forma considerable lo que ya había. Si Miles aportaba habilidades propias en su juego, aquí Insomniac coge esa idea y la lleva mucho más lejos: cada Spider-Man acaba con un surtido de dos habilidades por botón —✕, □, ○ y △—, más su ultimate, más el repertorio habitual que vas desbloqueando a base de puntos de talento. Y ojo al detalle: hay un árbol para Peter, otro para Miles y uno común a los dos, además de los gadgets de turno. Traducido: una barbaridad de opciones y de formas de plantear cada pelea, con la gracia de que cada Spidey tiene su propio menú y, por tanto, su propio carácter en combate.
Los jefes están a la altura. No se limitan a ser sacos de vida con barra grande, sino que te piden cosas distintas según el contexto, obligándote a leer la situación en lugar de repetir el mismo combo hasta que se acabe. Funcionan.
Y llega la gran novedad para mí: ¡el juego añade parries! Y bien tirados, además. Se están convirtiendo en un recurso de lo más común últimamente —cosa que, sospecho, le debemos a los Souls, pero de eso ya hablaremos largo y tendido otro día— y aquí me parece un acierto de pleno. Aportan un punto de tensión y de timing que al combate le sienta de maravilla.
Ahora, una preferencia personal: en el free roaming y las actividades varias, me decanto por Miles. Y el motivo tiene nombre, invisibilidad. En las zonas de sigilo te permite arriesgar bastante más, sabiendo que tienes un botón del pánico al que agarrarte si la cosa se tuerce. Porque, para mí, limpiar una zona entera sin que te detecten es de lo más divertido que ofrece esta saga, y hay que aprovecharlo siempre que se pueda. Aviso, eso sí, sin reventar nada: hay una nueva habilidad por el camino que vuelve estos momentos todavía más disfrutables. La descubriréis vosotros.
En combate puro y duro, en cambio, me siento igual de cómodo con los dos y me da lo mismo a quién llevar. Cada uno tiene su toque, y los disfruto a partes iguales.

Un sandbox de los buenos
Que conste antes de nada: además de los RPG, me pierden los sandbox. Pero los buenos, ojo, esos que te dan ganas de no dejar un solo rincón del mapa sin pisar. Y Marvel’s Spider-Man 2 es un sandbox de los buenos. Ya lo he dicho y lo repito, no me canso de dar vueltas por Nueva York, ahora encima con funcionalidades nuevas que agilizan tus desplazamientos de una punta a otra. Y mención especial al viaje rápido, que aquí es inmediato y te suelta directamente en el aire, en el punto exacto que hayas elegido, listo para seguir balanceándote. Una auténtica pasada.
En lo de los coleccionables, Insomniac corrige errores del pasado. En lugar de empapelarte cada distrito con una cantidad absurda de crímenes obligatorios, ahora estos son transversales —saltan al vuelo mientras patrullas y puedes pasar de ellos— y el peso de completar la ciudad recae en unos coleccionables variados, en su justa medida y nunca en exceso. Cada uno cumple una función distinta y todos son divertidos, cada cual a su manera. Eso sí, os adelanto que puede que haya uno concreto que os saque de quicio… pero algo de reto tenía que haber, ¿no?
Creo que aquí se han coronado: hay la cantidad justa, ni de más para hacerse pesado ni de menos para saber a poco. Y con esto enlazo con la duración y la dificultad. A mí el platino me llevó unas 24 horas en dificultad Amazing, y reconozco que probablemente debería haberlo jugado en Spectacular, porque no me supuso un grandísimo reto. Buena noticia para quien le dé igual el desafío: no hay ningún trofeo atado a la dificultad, así que jugáis en la que os apetezca. Si lo que buscáis es una experiencia más tranquila y centrada en disfrutar, Amazing cumple de sobra.

Suena bien, pero no se me queda
De la banda sonora, poco que contar, y supongo que eso ya dice bastante. Sigue la línea de las dos entregas anteriores —de nuevo con John Paesano a la batuta— y, si soy sincero, me ha parecido la más floja de las tres. No encontré nada que me hiciera parar y pensar «esto me lo guardo aparte para escucharlo en bucle». El tema principal sigue ahí, adaptado como corresponde, y es de los que me gustan; pero más allá de ese, no hay un solo corte que me arrancara un «guau, quiero oír esto otra vez». Cumple, acompaña la acción sin estorbar, y poco más.
Un Peter más auténtico y un Venom de terror
El reparto sigue la línea de las entregas anteriores, con Yuri Lowenthal de nuevo al frente como Peter, y aquí toca hablar del cambio que ya os sonará: el modelo facial de Pete cambió con la remasterización. Yo, de hecho, lo descubrí buscando por qué de repente me recordaba a Tom Holland. Y me parece un acierto de pleno: este Peter se ve más nerd, más auténtico. El mejor piropo que le puedo hacer es que ni me acordaba de que lo habían cambiado, y eso que jugué al Spider-Man de PS4. Si pasa tan desapercibido y encima me convence más, será porque Ben Jordan lo borda.
Por lo demás, todo correcto, con un par de nombres que merecen mención aparte. Me quedo con el doblaje de Kraven (Jim Pirri), que le da una presencia imponente, y con el toque siniestro de Venom, al que pone voz nada menos que Tony Todd, el inolvidable Candyman, fallecido a finales de 2024. Y un detalle de producción que me encantó: cómo sincronizan las voces del simbionte y del humano cuando la escena lo pide, solapándolas para dar esa sensación de dos seres en un mismo cuerpo. Es de esos pequeños mimos que elevan el conjunto y le dan un punto de autenticidad difícil de fingir.

El platino cae prácticamente solo
El platino me ha parecido extremadamente sencillo, y da igual la dificultad que elijáis. Más allá de que no haya un solo trofeo perdible, lo que más me sorprendió es que no tuve que buscar ni uno en internet: todos fueron cayendo de forma natural, y los pocos que me quedaban al terminar la historia los rematé tirando solo de lo que ya sabía del juego. Cero agobios, cero consultas.
Y es rápido, además. Como os decía, a mí me llevó unas 24 horas, aunque sospecho que fui bastante a saco… porque PlayStation me mandó un correo avisándome de que lo había completado más rápido que el 99,7 % de los jugadores del mundo. Casi nada. Y aun así —ojo a esto— el juego no se me hizo corto en absoluto; me parece que tiene la medida justa. Hoy en día nos endosan sandbox de cien horas a base de copia y pega hasta el aburrimiento, y yo cada vez me apunto más a aquello de «lo bueno, si breve, dos veces bueno». Prefiero un juego redondo de principio a fin que uno eterno que se desinfla a la mitad.
Como siempre, aquí os dejo la guía del platino por si la necesitáis.

Veredicto: el mejor Spider-Man, con una sola pega
Vine buscando un cambio de aires después de Sea of Stars y me topé con uno de esos juegos que te recuerdan por qué, de vez en cuando, conviene salirse del carril. Marvel’s Spider-Man 2 es el mejor Spider-Man hasta la fecha, y lo digo yo, que de superhéroes no soy, aunque los buenos mundos abiertos me pierdan. Insomniac coge todo lo que ya funcionaba, pule lo que rechinaba y le suma la jugada maestra de los dos trepamuros; el resultado es redondo de principio a fin.
¿Alguna pega? Una, y con nombre propio: la banda sonora, que cumple pero se queda muy por detrás del resto. Es lo único que no da la talla. Por lo demás, es un juego que entra por los ojos, se disfruta mando en mano y no necesita robarte cien horas de relleno para sentirse grande. De los que dejan poso sin llegar a agotarte.
Y como buen capítulo intermedio, se despide dejando la puerta entornada. Habrá tercera parte, y que se tomen el tiempo que haga falta: aquí estaré, balanceándome por Nueva York, esperando a que llegue.
| Categoría | Nota |
|---|---|
| 🎨 Apartado visual | 9.7/10 |
| 📖 Historia y mundo | 9.4/10 |
| ⚔️ Jugabilidad y combate | 9.7/10 |
| 🎵 Banda sonora | 7.8/10 |
| 🕹️ Contenido y duración | 9.7/10 |
| NOTA FINAL | 9.3/10 |



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