Final Fantasy Pixel Remaster: De vuelta a los orígenes

Final Fantasy Pixel Remaster: De vuelta a los orígenes

Ficha técnica

TítuloFinal Fantasy Pixel Remaster
ContenidoLos seis primeros Final Fantasy (I, II, III, IV, V y VI)
DesarrolladorSquare Enix
EditorSquare Enix
Fecha de lanzamientoPC (Steam) y móvil por fases entre 2021 y 2022; PS4 y Nintendo Switch el 19 de abril de 2023; Xbox Series X/S en septiembre de 2024
PlataformasPC (Steam), iOS, Android, PS4, Nintendo Switch y Xbox Series X/S
GéneroJRPG por turnos (recopilatorio)
Banda sonoraNobuo Uematsu (arreglos supervisados por él)
IdiomasTextos en varios idiomas, español incluido
Analizado enPS5 (versión de PS4 por retrocompatibilidad), en inglés

Antes de meterme de lleno con Final Fantasy Pixel Remaster, dejadme que os cuente algo. Recuerdo perfectamente la primera vez que puse las manos en un Final Fantasy clásico. Fue a principios de los 2000, en casa de mis primos, que tenían un pack de PlayStation con las dos primeras entregas de la saga (el recopilatorio Final Fantasy Origins). Yo venía de Final Fantasy IX y Final Fantasy X —el IX es, a día de hoy, mi juego favorito de todos los tiempos—, así que aquello me pareció un cambio enorme: todo pixelado, todo en inglés y, aun así, con esa magia que solo tienen los JRPG de la vieja escuela.

Mi inglés por aquel entonces era el mejor que podía tener un crío de primaria que encima iba a una academia por las tardes (algo que hoy agradezco un montón), pero no daba ni de lejos para entender lo que nos soltaban los NPCs ni para saber a dónde narices había que ir. Nos podíamos tirar horas dando vueltas por el mapa sin la más remota idea de qué hacer. Y aun así, era una aventura de verdad, de esas que ya casi no existen.

Porque hoy la cosa ha cambiado bastante. La mayoría de juegos te clavan un iconito en el mapa señalando exactamente a dónde tienes que ir, o directamente te meten por un pasillo lineal donde lo único que hay que hacer es tirar para alante. No digo que eso esté mal —a veces uno agradece que no le hagan perder el tiempo—, pero por el camino se pierde algo: esa sensación de estar de verdad perdido, de tener que atar cabos tú solo, de que el mundo no te lo dé todo mascado.

Por suerte todavía quedan juegos que confían en nuestra inteligencia. Los Souls y Elden Ring te sueltan en su mundo con un «apáñatelas» por toda instrucción; The Legend of Zelda: Breath of the Wild convirtió el «ve a donde te dé la gana y descúbrelo tú mismo» en toda una filosofía de diseño; y Hollow Knight te deja caer en Hallownest sin un mísero mapa y te obliga a reconstruirlo a base de perderte. Aventuras sin piloto automático, vaya.

Por eso, cuando se anunció Final Fantasy Pixel Remaster, lo tuve clarísimo: era la oportunidad perfecta para sentarme con calma y rejugar por fin las entregas numeradas en orden, del I al VI. Porque aquí va la confesión: al III no había jugado ni un minuto, y de todos los demás, lo más cerca que había estado de terminarme uno era Final Fantasy IV. Así que me lo propuse. Y aquí estamos, tras completar el pack entero del I al VI —alternándolo con otros juegos para no saturarme— y con unas ganas locas de rejugar Final Fantasy VII antes de que llegue Revelation.

Os aviso ya: esto va para largo. Son seis juegos y hay mucha tela que cortar, así que poneos cómodos, pillad algo de beber y vamos por partes.

¿Qué es exactamente Final Fantasy Pixel Remaster?

Para quien llegue nuevo: Final Fantasy Pixel Remaster no es un juego, sino una colección que reúne los seis primeros Final Fantasy —del I (1987) al VI (1994)— remasterizados con un mismo criterio. Y ojo a esa palabra, «mismo», porque es la clave de todo el invento.

Los sprites los ha redibujado Kazuko Shibuya, la artista original que lleva dibujando personajes de la saga desde el primerísimo Final Fantasy. La música son arreglos nuevos supervisados por el mismísimo Nobuo Uematsu. Y a eso se le suman extras majos como una galería de ilustraciones de Yoshitaka Amano, un bestiario que se va rellenando solo según cazas bichos, y un reproductor de música para escuchar los temas cuando te apetezca.

Final Fantasy Pixel Remaster: De vuelta a los orígenes

En cuanto a plataformas, la cosa fue por fases: primero PC y móvil (entre 2021 y 2022) y ya en abril de 2023 aterrizaron los seis juntos en PS4 y Switch, coincidiendo con el 35 aniversario de la saga. A Xbox Series llegaron más tarde, en septiembre de 2024. Un apunte para los de PlayStation: no existe versión nativa de PS5, así que lo que jugué en mi consola es la versión de PS4 tirando de retrocompatibilidad.

Las versiones de consola, además, llegaron con los deberes hechos: fuente estilo pixel (la tipografía «limpia» original fue de lo más criticado), la opción de alternar entre la banda sonora rearreglada y la original de NES/SNES, quitar los combates aleatorios, un multiplicador de experiencia que va de 0 a 4 y guardado rápido hasta en mazmorras. Y si empezasteis en PC o móvil y os quedasteis con la envidia, tranquilos: todas esas mejoras llegaron también a esas versiones vía parche en enero de 2024.

El elefante en la habitación: el contenido que se quedó fuera

Ahora bien, hay un «pero» que a los completistas nos escuece, y no lo voy a esconder. El Pixel Remaster parte de las versiones originales de NES y SNES, lo que significa que deja fuera todo el contenido extra que fueron añadiendo las ediciones posteriores de Game Boy Advance, PSP y móvil. Hablamos de las mazmorras Soul of Chaos de Final Fantasy I, el epílogo Soul of Rebirth de Final Fantasy II, los trabajos y la mazmorra sellada de Final Fantasy V, la selección de personajes y las Lunar Ruins de Final Fantasy IV, o los espers y mazmorras bonus de Final Fantasy VI.

Yo no jugué esas ediciones de GBA, PSP ni móvil, así que no puedo juzgar de primera mano si ese contenido extra era imprescindible o mero relleno. Pero mi postura es clara: me parece un fallo no incluirlo. El contenido endgame nunca sobra, y los jugadores más acérrimos —que somos los que exprimimos estos juegos hasta el platino— siempre lo agradecemos. Tenerlo ahí, aunque fuera opcional, solo suma.

¿Y por qué lo quitaron, entonces? Pues me puse a investigar. La razón oficial que da Square Enix es de coherencia: querían que, por una vez, se pudieran jugar los seis juegos de forma consistente, todos partiendo de su versión original, porque hasta entonces cada reedición había salido en una época y con un contenido distintos. De hecho fueron transparentes desde el minuto uno; la propia ficha de Steam avisaba de que el contenido podía diferir respecto a versiones anteriores.

Y hay algún caso concreto revelador: la famosa «sala de desarrolladores» de Final Fantasy IV se quitó, según contó Takashi Tokita, porque habría requerido permisos y porque ciertos comentarios originales del equipo no encajaban demasiado bien a día de hoy: bromas sobre no tener vacaciones y demás que, sinceramente, a mí no me harían ninguna gracia. Poco humor le veo yo a currar sin descanso. Circula también la teoría entre fans de que buena parte de ese contenido extra no lo desarrolló Square internamente, y de ahí que le tengan menos cariño, aunque eso ya es especulación.

¿Me convence? A medias. Entiendo la idea de volver al origen puro, pero sigo pensando que un puñado de mazmorras opcionales de endgame no le habría roto la coherencia a nadie.

Apartado visual: Un lavado de cara con muchísimo mimo

Empecemos por lo que entra por los ojos. Kazuko Shibuya, la artista que dibujó los sprites originales, volvió para redibujarlos uno a uno, ahora en alta definición y formato panorámico (de hecho, Final Fantasy V y Final Fantasy VI nunca se habían visto en pantalla ancha hasta entonces). Y lo interesante es cómo lo cuenta ella: dice que fue como mantener una conversación con su yo del pasado, resistiéndose a añadir demasiado detalle para no traicionar la esencia de unos sprites que en su día se dibujaban con apenas tres colores.

Y a mí, personalmente, me ha encantado el resultado. Tiene esa esencia de los primeros JRPGs pixelados pero adaptada a día de hoy, recuperando ese toque nostálgico que creo que todos los que venimos a jugar estos clásicos andamos buscando. No es un remake que lo cambie todo; es justo lo que quería ver.

Dicho esto, hay un debate que conviene poner sobre la mesa: al remasterizar los seis juegos con un estilo unificado se gana coherencia como colección, pero se corre el riesgo de que todos acaben pareciéndose demasiado. ¿Mi opinión? Es cierto que se parecen bastante, y donde más se lo noto es entre el I y el III. Pero creo que el resto conservan su propia personalidad; de hecho, con solo ver una captura de pantalla sigues sabiendo perfectamente a qué juego estás jugando. Así que el «problema» me parece menor.

Retro puro o pixel adaptado, tú decides

Final Fantasy Pixel Remaster: De vuelta a los orígenes

Sobre las opciones de consola, la fuente estilo pixel arregla uno de los grandes peros de las primeras versiones. Y, ya puestos, poder alternar hacia una presentación más clásica —con los menús y el pixelado de toda la vida— es un detalle majo: he trasteado con ello y mola tenerlo ahí disponible para los amantes del retro más puro. Pero yo, personalmente, me quedo con las versiones adaptadas, que para eso están.

Y si tengo que destacar un juego en lo visual, es Final Fantasy VI. Sin ánimo de montar ningún ranking (eso lo dejo para otro artículo), la sexta entrega es donde se ve a Square estirando los límites: la mítica escena de la ópera recibió un lavado de cara con un fondo de aires tridimensionales que la hace resaltar sobre todo lo demás, tanto que hay a quien incluso le choca lo distinta que se ve respecto al resto del juego. Son detallitos que van asomando y que dejan claro que, ya en 1994, la saga buscaba dar un pasito más. En esto, y en unas cuantas cosas más que iremos viendo, el VI le saca ventaja a sus compañeros.

Historia: de salvar el mundo a algo mucho más grande

Aquí es donde más se nota el paso del tiempo y, a la vez, la evolución de la saga. Los primeros juegos están bastante limitados en lo narrativo: cuentan la clásica historia de salvar el mundo a grandes rasgos, eso sí, siempre con el toque característico de Final Fantasy. El II intenta hacer algo distinto, cosa que se agradece, aunque —mirándolo con la perspectiva de que es un juego de los 80— no termina de salirle del todo bien.

El punto de inflexión llega con el IV: a partir de ahí se nota un salto claro, con personajes que cambian, crecen y te dan algo más que un simple «ve y derrota al malo de turno». Del V, para ser sincero, esperaba algo más en este apartado; incluso su villano, Exdeath, se parece sospechosamente a Golbez. Aunque tampoco me extraña, porque por aquel entonces sacaban prácticamente un juego al año.

Y me permito aquí una pequeña digresión, que el tema da para debate: un juego al año… igualito que ahora, ¿verdad? En mi opinión, ni tanto ni tan calvo. Del VII al X son todos juegazos y no hay tanta distancia entre ellos, así que se puede ir rápido y hacerlo de maravilla; el problema de hoy es más bien el contrario, que pasa demasiado tiempo entre una entrega de Final Fantasy y la siguiente. Pero eso ya es otra película en la que no vamos a entrar ahora.

Final Fantasy Pixel Remaster: De vuelta a los orígenes

Y luego está el VI, que no solo lo hace todo mejor que sus hermanos anteriores: es que su historia juega directamente en otra liga. Arrancas con un escenario concreto y, a partir de ahí, el juego te mantiene en tensión y con ganas de más durante buena parte de la aventura. Me encanta que un título de los 90 consiga hacerme sentir eso en pleno 2026… ¡imaginaos lo que debió de ser cuando salió! Para mí es el mejor homenaje a los Final Fantasy pixelados: tiene posiblemente el mejor antagonista del grupo (a la altura del Golbez del IV) y, sin discusión, la historia más rica y redonda de todo el pack.

La banda sonora: aquí es donde se me cae la baba

Vamos con lo que, para mí, es de lo mejorcito de todo el pack. Y es que la música de Final Fantasy no es solo uno de los puntos fuertes de estos remasters: es uno de los pilares de la saga entera, especialmente en los títulos donde metió mano Nobuo Uematsu. Le tengo un cariño especial a este hombre. Su manera de hacerte sentir cosas con apenas cuatro notas, la carga emocional que arrastran algunos de sus temas para mí… es difícil de explicar si no lo has vivido.

Dicho esto, los rearreglos que trae el Pixel Remaster —supervisados por el propio Uematsu— no me parecen solo un acierto, sino una de las mejores cosas de toda la colección. Probé la banda sonora original en algún momento, pero me quedo sin dudarlo con la rearreglada. Soy de los que defienden rehacer las cosas con la tecnología de hoy siempre que se pueda: la versión original se compuso con lo que había entonces, y esto es una reinterpretación con «lo que hay ahora», que da para muchísimo más. No es traicionar el recuerdo, es honrarlo con mejores herramientas.

Y cómo no, tengo que volver a la escena de la ópera de Final Fantasy VI. Si antes os decía que visualmente era de lo mejor del remaster, en lo musical es directamente la joya de la corona: el aria interpretada con voces reales y disponible en varios idiomas, español incluido. A mí, que jugué toda la colección en inglés, me puso los pelos de punta.

No puedo cerrar este apartado sin quitarme el sombrero ante los míticos temas de combate de Final Fantasy I, Final Fantasy IV y Final Fantasy VI, o ante sus temas de mundo, de esos que se te quedan tarareando en la cabeza sine die. Destaco esos porque son los que se me grabaron a fuego, pero es que la banda sonora es rica en los seis juegos, siendo —como ya he dicho— uno de los grandes puntos fuertes de la saga. Y eso que aquí estamos hablando solo del I al VI… porque cuando uno entra en las entregas de PS1 y PS2, eso ya es otro nivel. Telita.

Jugabilidad: un viaje por la evolución del JRPG

Si venís buscando un sistema de combate que os rompa la cabeza, este no es vuestro pack. El combate por turnos y ATB de los seis juegos es, siendo honesto, un poco monótono, y hasta tirando de autobatalla se resuelve con poco esfuerzo salvo en momentos muy concretos. Pero es que tampoco creo que se le pueda pedir más, ni falta que hace. Esto es, ante todo, un viaje por la historia del género: ver cómo eran los primeros JRPGs y cómo han ido evolucionando con los años. Y esa perspectiva, la de jugarlos en orden y notar la evolución entrega a entrega, da para muchísimo.

En cuanto a dificultad, os lo digo claro: son juegos sencillos. Recuerdo pocos combates que me hicieran sudar de verdad, y he sufrido bastante más farmeando ciertos enemigos o persiguiendo algún trofeo puñetero —el dichoso joker de las tragaperras de Setzer en el VI, que acabé sacando a mano contando segundos como un poseso, una cosa surrealista— que peleando contra los superjefes de las distintas entregas.

Las ayudas: que vengan, que son bienvenidas

Y aquí es donde entran las opciones de calidad de vida, que para mí son de lo mejor que trae la remasterización. Como jugador que va a por el platino, os confieso que las usé sin ningún complejo. Los multiplicadores de experiencia me parecen un acierto para este tipo de juegos: perfectos para cuando toca farmear algo y que no se te haga eterno. Quitar los combates aleatorios es una maravilla cuando vuelves a una zona de bajo nivel a por algo concreto y no te apetece que te asalten cada dos pasos. Y la autobatalla… esa ha sido, con diferencia, una de mis herramientas más usadas.

De hecho, me voy a mojar: veo difícil enfrentarse hoy a estos juegos sin echar mano de estas ayudas, porque sin ellas creo que podrían volverse bastante monótonos. Es solo mi opinión, pero ahí la dejo.

De lo más primitivo a las bases del futuro

Lo bonito de jugarlos en orden es ver cómo evolucionan también sus sistemas. El I, por muy primitivo que sea, tiene su encanto: es el primero, puede parecer anticuado, pero yo lo adoro. Me sentaría a jugar a Final Fantasy I cualquier día tonto; no es largo y sigue teniendo ese hechizo de las aventuras de antes. El que menos me convence es el sistema del II, con esa subida de estadísticas por uso: se me hace raro y nunca termino de casar con él. Pero oye, es tremendamente distinto al resto y no lo cambiaría, porque es parte de su personalidad.

Luego están las entregas donde cada personaje tiene sus propias habilidades, como el IV y el VI, y esas me encantan. Siempre he sido de los que disfrutan que cada personaje tenga su carácter propio; y aunque adoro también planteamientos como el de Final Fantasy X, donde con el tiempo todos pueden aprender cualquier habilidad del tablero —con la única excepción de los turbos, que esos sí son propios de cada personaje—, me gusta que cada entrega tenga su propio sabor. En cuanto al aprendizaje de habilidades, el V y el VI son los mejores, y supongo que por motivos obvios: son los últimos del pack y ya venían con la experiencia acumulada de los anteriores. Me quedo especialmente con el sistema de espers del VI, donde ya se intuye una base que entregas futuras acabarían reaprovechando de forma parecida.

Contenido: aquí el pack saca pecho

Si hay un apartado donde esta colección no admite discusión, es este. Hablamos de seis juegos completos, y no precisamente cortos. Según HowLongToBeat, pasarse las seis campañas ronda las 145 horas; y si eres de los que van a por todo, agárrate, porque completarlas al cien por cien y arañar todos los trofeos se va por encima de las 230. Ahí es nada. (Uso HowLongToBeat de vez en cuando, todo sea dicho: para contrastar los tiempos de platino de PSNProfiles, para hacerme una idea de cuánto me llevará un juego en Switch, o para decidir si me compensa ir a por el platino según el esfuerzo y la recompensa… un debate que da para su propio artículo, y al que pienso dedicarle uno.)

Además, la cosa va de menos a más: el I se ventila en unas diez horas, mientras que el VI, el más largo del lote, ronda las treinta y cinco. Un crescendo natural que acompaña muy bien a esa idea de «viaje por la historia de la saga» de la que os hablaba antes.

Seis juegos, seis platinos

Final Fantasy Pixel Remaster: De vuelta a los orígenes

Y para quien disfrute exprimiendo los juegos, hay chicha de sobra: bestiario que rellenar, galería de ilustraciones, reproductor de música… y, en PlayStation, algo que a los cazatrofeos nos hace brillar los ojos solo de pensarlo: cada juego tiene su propio platino. Seis platinos, ni más ni menos. En mi caso fui bastante más rápido que esas cifras, en parte por suerte —hay trofeos que dependen del RNG y conmigo se portó— y en parte porque, para algún trofeo de farmeo, tiré de los boosts sin el menor remordimiento. Y es que nunca he sido fan del farmeo: en la mayoría de los casos me parece una pérdida de tiempo, así que bendita sea cualquier herramienta que me lo ahorre.

Eso sí, que nadie se piense que es coser y cantar: algunos de estos platinos son bastante engorrosos, porque perder por el camino un cofre, un objeto o un enemigo puede obligarte a rejugar la entrega casi entera para volver a tenerlo a tiro (sobre todo si es un cofre o un objeto perdible). Me pasó en el V con un mísero cofre que, a día de hoy, ni sé dónde está; así que, teniéndolo tan reciente, de momento me niego en redondo a echarme otra partida solo por eso.

¿Cuánto cuesta y dónde pillarlo?

En cuanto al precio, el pack completo salió a 74,99 € en digital, y comprar los juegos por separado sale más caro (el I y el II van a 11,99 € y del III al VI a 17,99 € cada uno), así que si los quieres todos, el bundle es lo suyo. Aunque a día de hoy hay opciones más económicas: en físico se puede encontrar en tiendas como GAME por unos 60 €, de segunda mano en sitios como CEX por unos 48 €, o incluso más barato si cazas una buena oferta en digital. Yo, personalmente, soy de comprar en físico, sobre todo cuando se trata de una saga que adoro como esta; me gusta tenerla en la estantería. Pero para gustos, colores.

El único asterisco en este apartado es, como ya os conté más arriba, el contenido extra de las versiones de GBA y PSP que se quedó en el tintero. Pero incluso con esa ausencia, lo que hay aquí es una barbaridad: seis Final Fantasy en tu consola dan para un porrón de horas de aventura.

Conclusión: un viaje que no es para todos, pero que a mí me ha valido la pena

Después de semejante tocho (os avisé de que había tela), toca mojarse: ¿merece la pena Final Fantasy Pixel Remaster? Mi respuesta corta es que sí, aunque con matices.

Se lo recomiendo sin dudar a los fans de Final Fantasy que quieran rememorar los orígenes de la saga, y también a ese público del RPG en general —quizá ya enganchado a las entregas modernas— que sienta curiosidad por saber de dónde viene todo esto. Como colección para viajar a las raíces del universo Final Fantasy, es difícil pedir algo mejor: una presentación cuidada con muchísimo mimo, una banda sonora sublime y seis juegos completos por delante.

Ahora bien, seamos honestos: no es un pack para todo el mundo. Es una propuesta bastante de nicho, con un combate simple para los estándares de hoy y unos primeros juegos que arrastran el peso de los años. Hay que estar en el mood adecuado para disfrutarlo: sentarse con calma, aceptar sus ritmos de otra época y dejarse llevar. Si buscáis un JRPG moderno y trepidante, este no es vuestro sitio; pero si lo que queréis es entender —y sentir— cómo empezó todo, no se me ocurre mejor manera de hacerlo.

Final Fantasy Pixel Remaster: De vuelta a los orígenes

Yo, desde luego, no me arrepiento ni un poquito del viaje. Y ahora, con los seis del tirón completados, estoy deseando reencontrarme con el VII.

Puntuación de Final Fantasy Pixel Remaster

Apartado por apartado, así queda mi valoración del pack:

Visual — 9. El mimo con el que se han readaptado los sprites, sumado a poder elegir entre revivir lo clásico o verlo en versión «moderna», se merece esta nota. Se queda a un paso del 10 por esa ligera uniformidad que a ratos difumina la personalidad de cada entrega.

Historia — 7. Hay de todo: relatos que aguantan bien el tipo y otros muy atados a su época. Si buscáis algo espectacular, este no es el sitio… con la honrosa excepción de un VI que juega en otra liga.

Jugabilidad — 5. El apartado más flojo, y con razón. Pese a las mejoras de calidad de vida, el combate se siente hoy demasiado simple y monótono. Son juegos de hace muchísimos años, y aquí es donde más se nota el paso del tiempo.

Banda sonora — 10. Sin discusión posible. Los rearreglos supervisados por Uematsu son, para mí, de lo mejor de toda la colección. Un diez como una catedral.

Contenido — 7. Seis juegos completos a muy buen precio: difícil ponerle pegas al volumen. Le falta, eso sí, ese plus que habría aportado incluir el contenido extra de las versiones de GBA y PSP.

CategoríaNota
🎨 Apartado visual9/10
📖 Historia y mundo7/10
⚔️ Jugabilidad y combate5/10
🎵 Banda sonora10/10
🕹️ Contenido y duración7/10
NOTA FINAL7.6/10

Bienvenidos a mi rincón de Mercado Muro. El RPG es mi casa, aunque juego de todo: si un juego es bueno, me da igual el género. Crecí con cosas como Final Fantasy IX y el God of War original de PS2, y de ahí no me he movido demasiado. Cuando analizo, me fijo en el conjunto y, sobre todo, en lo que un juego me hace sentir. Y lo hago desde la experiencia real: soy de cazar platinos, así que os hablo de los juegos después de exprimirlos enteros. Cero hype vacío, cero notas infladas. Por aquí escribiré reviews con mi sistema de cinco apartados y nota, además de artículos útiles y cobertura de tráilers y lanzamientos.