Cuando el pixel art tiene alma: por qué Sea of Stars merece tu tiempo en 2026
| Título | Sea of Stars |
| Desarrollador / Editor | Sabotage Studio |
| Fecha de lanzamiento | 29 de agosto de 2023 |
| Plataformas | PC, PS4, PS5, Xbox One, Xbox Series X/S, Nintendo Switch, iOS, Android |
| Género | JRPG por turnos |
| DLC disponible | Throes of the Watchmaker (gratuito) |
Hay juegos que te pillan en el momento exacto que necesitas. Estaba de viaje en Egipto, con la Switch en la maleta para los vuelos y los ratos muertos en el hotel, cuando a mitad del viaje terminé Breath of the Wild después de más de 80 horas. Tenía el DLC esperando, pero lo cierto es que estaba un poco saturado ya del mismo universo. Que por cierto, estaremos atentos la fecha de salida de Ocarina of Time en Switch 2. Justo entonces recordé que tenía Sea of Stars sin empezar, un regalo de unos amigos al que llevaba tiempo dándole vueltas, y decidí que ese era el momento. Buena decisión.
Un RPG por turnos indie, con pixel art y una premisa que sobre el papel no desentona con los clásicos del género, pero que en cuanto le das media hora te das cuenta de que hay algo especial aquí dentro. Ahora que lo he completado casi al cien por cien —todos los logros salvo los multijugador— toca contar por qué, en 2026, este juego sigue mereciendo tu tiempo da igual la plataforma que tengas.
Índice
Un mundo que entra por los ojos
Lo primero que golpea es el apartado visual. Sea of Stars luce un pixel art exuberante, lleno de color y con una atención al detalle que pocas veces se ve en el género indie. Cada zona tiene una identidad propia, una paleta distinta y un diseño que te invita a explorar cada rincón. El sistema de iluminación dinámica que Sabotage Studio desarrolló a medida hace que los escenarios cobren vida de una manera que desafía lo que esperarías de un juego en 2D.

Dicho esto, no todo es perfecto. Hay momentos puntuales, en determinadas zonas del juego, donde la dirección de arte juega malas pasadas: no siempre queda claro si puedes ir por un camino o si es simple decorado de fondo. Son momentos concretos, no un problema generalizado, pero sí se hacen notar cuando ocurren, especialmente si eres de los que exploran cada esquina. Por eso el apartado visual se queda en un notable muy alto y no llega al sobresaliente: el conjunto es brillante, pero con esas pequeñas piedras en el camino.
Una historia que empieza suave y no para de crecer
Sea of Stars sitúa su historia en el mismo universo que The Messenger, el anterior juego de Sabotage Studio, aunque muchos años antes. Seguimos a Valere y Zale, dos Hijos del Solsticio capaces de combinar los poderes del sol y la luna para ejecutar la llamada Magia del Eclipse, la única fuerza capaz de hacer frente a las criaturas del alquimista conocido como el Fleshmancer.

Al principio la historia arranca despacio. Durante las primeras horas el juego no termina de revelar sus cartas y puede dar la sensación de que el objetivo no está del todo claro. Pero aguanta, porque a partir del momento en que el juego te lleva por primera vez hacia la isla espectral, la narrativa cambia de marcha y no para de ofrecer giros y sorpresas que van enganchando cada vez más. No voy a contar nada más para no estropear nada, pero sí diré que hay momentos en el tramo final que se quedan contigo.
La construcción del mundo es de lo mejor del juego. Diferentes zonas con personalidad propia, un lore que se va revelando con generosidad pero sin abrumar, y una sorpresa considerable cuando el juego ya está bastante avanzado que amplía la percepción de todo lo que has visto hasta ese punto.
Garl, el alma del juego
Hablar de la historia sin hablar de los personajes no tiene sentido. Valere, mi protagonista principal, tiene mucho peso narrativo y una evolución interesante a lo largo del juego. Zale cumple su papel con solidez. El resto del equipo tiene personalidades marcadas y son bastante entrañables todos.
Pero Garl es otra cosa.

Garl es el alma del juego, sin ninguna duda. No es el personaje más poderoso, no tiene la habilidad más espectacular, pero tiene un carisma que se te mete dentro desde el primer momento. Es el tipo de personaje que hace que te preocupes de verdad por lo que le pasa, y eso en un JRPG vale mucho. Si hay un motivo para que te enganches emocionalmente a Sea of Stars, ese motivo tiene nombre propio.
El combate: el futuro de los JRPGs por turnos
Aquí está el corazón del juego, y también uno de los apartados más interesantes para hablar de hacia dónde va el género.
Sea of Stars tiene un sistema de combate por turnos sin barras de tiempo, lo que te permite pensar con calma. Pero no confundas eso con pasividad: el juego te exige estar presente en cada momento. La mecánica de timed hits al estilo de los RPGs de Mario —pulsar el botón en el momento exacto para aumentar el daño de tus ataques o para reducir el daño recibido al bloquear— convierte cada turno en algo activo, no en una sucesión de menús que ejecutas en piloto automático.
A esto se suma el sistema de locks: muchos enemigos, especialmente los jefes, canalizan ataques poderosos mostrando una serie de iconos que representan los tipos de daño necesarios para interrumpirlos. Si consigues romper todos los locks antes de que el enemigo actúe, lo interrumpes y le haces perder el turno. Esto le da al combate una dimensión estratégica constante: no solo piensas en hacer daño, también piensas en cuándo y cómo cortar los ataques rivales.

Hay además un sistema de combos que combina las habilidades de dos personajes, orbes de energía que se generan durante el combate y que puedes redirigir para potenciar ataques, y una mecánica de resurrección automática que evita que una muerte inesperada te mande a cargar partida al instante. Todo encaja con una fluidez notable.
¿Por qué menciono Clair Obscur: Expedition 33 aquí? Porque creo que ambos juegos, sin que uno haya influido al otro, convergen hacia la misma conclusión: el futuro del JRPG por turnos pasa por mantenerte activo y presente en el combate, no por darte tiempo para mirar el móvil entre turno y turno. Sea of Stars llegó antes, en 2023, y ya apuntaba en esa dirección. Que un estudio tan diferente como Sandfall Interactive llegase en 2025 a una filosofía similar con Expedition 33 sugiere que no es una casualidad: es el camino. Aquí tenéis la review de Expedition 33, sin spoilers.
El único pero que le pongo al combate es que en el tramo final del juego se nota cierto agotamiento de ideas: las mecánicas están bien construidas desde el principio y no evolucionan demasiado hacia el final. No es un problema grave, pero sí se percibe que el sistema podría haber dado un paso más en las últimas horas.
Exploración y puzzles: el mapa como juguete
Fuera del combate, Sea of Stars tampoco decepciona. El juego apuesta por un sistema de movimiento libre que se aleja del clásico desplazamiento por casillas: puedes nadar, saltar, escalar salientes y trepar superficies con una fluidez que hace que moverse por el mundo sea en sí mismo agradable.

Los puzzles salpican la aventura con regularidad y, aunque la mayoría no son especialmente difíciles, sí son entretenidos y variados. No hay un tipo único de puzzle que se repita hasta el aburrimiento; el juego va introduciendo mecánicas nuevas con cierta generosidad.
Como punto menos positivo: tener que volver a ciertas zonas ya visitadas y recorrerlas de nuevo se hace algo tedioso en determinados momentos. No es algo que arruine la experiencia, pero sí baja el ritmo en tramos que podrían ser más ágiles.
Las habilidades de los personajes, tanto dentro como fuera del combate, están muy bien pensadas: todas tienen utilidad estratégica real y ninguna da la sensación de estar ahí de relleno. Los menús son cómodos y la gestión del equipo no se complica innecesariamente.
Lo que sí echo en falta es un sistema de equipamiento con más profundidad. Las armas y el equipo se reducen a «compro lo último disponible en la tienda o encuentro algo por el escenario y me lo equipo». Para un juego que cuida tanto otros aspectos del diseño, este apartado se siente algo plano.
Una OST que se te mete en la cabeza
Pocas veces puedo decir esto con tanta convicción: la banda sonora de Sea of Stars es una maravilla. La música de combate, en particular, tiene ese poder extraño de hacerte querer entrar en peleas solo por escucharla. Me ha recordado a la calidad de las OSTs de los Final Fantasy de PS1 o de Final Fantasy X —ese nivel donde la música no acompaña la experiencia sino que la define—.
La OST es obra de varios compositores, y el resultado es una colaboración que funciona de maravilla. Eric W. Brown se encargó de los temas de batalla principales, esos que suenan a lo largo de toda la aventura y que son los que te quedan grabados —el Battle Theme y el Battle On! son los grandes responsables de que quieras entrar en combates solo por escucharlos—. Para los enfrentamientos más trascendentales, Sabotage Studio contó con Yasunori Mitsuda, compositor legendario conocido por Chrono Trigger y Xenogears, que firma piezas como The Dweller of Woe. Vincent Jake Jones completa el trío con composiciones y arreglos adicionales que dan variedad al conjunto. No es casualidad que la música esté a ese nivel: hay un oficio y una sensibilidad detrás que elevan todo lo que rodea al juego.

Contenido, duración y la pregunta del millón
Sea of Stars dura aproximadamente unas 25-30 horas si vas a la historia principal sin entretenerte demasiado. Si te paras a explorar, completar el contenido extra y buscar todos los logros, puedes acercarte a las 40 horas tranquilamente —que es más o menos donde llegué yo—. Es una duración que me parece casi ideal: el juego no se hace corto, pero tampoco alarga artificialmente su duración con contenido de relleno.
El contenido extra es divertido y original, y te permite profundizar un poco más en el mundo sin que se sienta como una obligación. Yo lo completé antes de ir a la mazmorra final, que es como suelo jugar, y funcionó bien en ese orden.
Una nota: el juego tiene también modo cooperativo multijugador, que tiene muy buena pinta pero que aún no he probado. Si llego a hacerlo, os cuento.

Y sobre el DLC, Throes of the Watchmaker —que es gratuito y ofrece hasta 8 horas de contenido adicional según Sabotage Studio—: lo tengo pendiente. Quería tomarme un descanso antes de volver al universo del juego, pero habrá review próximamente.
Puntuaciones
| Categoría | Nota |
|---|---|
| 🎨 Apartado visual | 8/10 |
| 📖 Historia y mundo | 9.5/10 |
| ⚔️ Jugabilidad y combate | 8/10 |
| 🎵 Banda sonora | 10/10 |
| 🕹️ Contenido y duración | 10/10 |
| NOTA FINAL | 9.1/10 |
Sea of Stars es un juegazo. No es perfecto —tiene sus pequeñas irregularidades en el apartado visual, el backtracking se puede hacer pesado en algunos momentos y el sistema de equipamiento se siente algo limitado—, pero el conjunto es tan sólido, tan bien construido y tan disfrutable que sus defectos quedan claramente en segundo plano. La banda sonora sola ya justificaría prestarle atención. Si eres aficionado a los JRPGs y te lo has saltado, 2026 es un momento tan bueno como cualquier otro para remediarlo.



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