Kingdom Hearts IV: nueve años (y subiendo) para volver a casa

Kingdom Hearts IV: nueve años (y subiendo) para volver a casa

Hace exactamente un mes cayó el nuevo tráiler de Kingdom Hearts IV, el primero con verdadera chicha desde que Square Enix anunciara el juego allá por 2022. Y en lugar de ponerme a dar saltos como el fan que soy, me quedé un buen rato mirando la pantalla pensando en el berenjenal en el que llevo metido más de veinte años. Porque Kingdom Hearts es un montón de cosas —una de mis sagas favoritas, sin ir más lejos—. Pero también es, con casi total seguridad, la franquicia más enrevesada que ha parido esta industria. Y hoy me apetece hablar de eso tanto como del propio tráiler.

Aviso para navegantes: este artículo contiene spoilers de todos los juegos de la saga publicados hasta la fecha. Si os falta alguno por jugar y sois de los que preferís llegar vírgenes, ya sabéis.

La bola de nieve de Kingdom Hearts

Vamos a hacer un ejercicio rápido. Si mañana un amigo me dice que quiere ponerse con Kingdom Hearts desde cero, la respuesta honesta no es «empieza por el uno». Es respirar hondo y prepararle una hoja de ruta que pasa por dos consolas de sobremesa, una portátil, un par de móviles muertos y varias películas montadas a base de cinemáticas. Diez experiencias distintas, contando por lo bajo, para enterarte de una sola historia. Y ojo, que aún no ha salido la cuarta numerada.

Lo que más gracia (y rabia) me da es la manía de Square de meter lore importante en juegos de móvil. Es exactamente el mismo vicio que arrastra el universo de Final Fantasy VII, con sus entregas para teléfono soltando piezas de la trama que luego resultan ser clave. El patrón se repite: te pasas un juego, o te ves una película, y acabas en internet buscando qué narices era ese personaje encapuchado que aparecía tres segundos, porque nadie te ha explicado nada y da la casualidad de que era medio pilar del argumento.

El ejemplo de manual, y aquí hablo por experiencia propia, es Kingdom Hearts χ Back Cover. Yo me vi esa película sin haber tocado el juego de móvil del que sale y, aunque pillé por encima de qué iba la cosa, acabé más perdido que un pulpo en un garaje. Me tuve que poner a bucear en internet para entender el contexto: los nombres, los bandos, los presagios… todo lanzado como si ya vinieras con los deberes hechos. Y de ahí me viene una pequeña herejía que llevo tiempo rumiando: eso de que Nomura lo tenía todo planeado desde el minuto uno, a mí me cuesta creérmelo. Me da más bien la sensación de una bola de nieve que se va haciendo enorme precisamente porque, mientras siga dando billetes, ¿por qué parar? Que conste que lo digo desde el cariño, y ahora os cuento por qué.

Y aun así, la quiero

Porque con todo ese caos por delante, resulta que bucear en el lore, tirar del hilo hacia atrás y reconstruir un mundo pieza a pieza es de las cosas que más disfruto en cualquier medio: libros, videojuegos, películas, series. Y Kingdom Hearts, en líneas generales, es buenísima haciendo justo eso. Le tengo un cariño especial al primero porque fue mi primer juego de PS2 —me vino en el propio pack de la consola—, y lo bonito es que ha envejecido relativamente bien: me podría sentar a jugarlo hoy mismo tan pancho.

De ahí en adelante hay auténticos juegazos. Kingdom Hearts II y Birth by Sleep me parecen aciertos mayúsculos, de esos que además suman de verdad a la historia. E incluso te compro 2.8 como lo que en la práctica fue: una demo de lujo de Kingdom Hearts III. Otra cosa es el relleno. Re:coded me parece perfectamente suprimible, de esos que puedes saltarte sin remordimiento. Con Chain of Memories soy más matizado. Su remake es necesario si quieres enterarte bien de todo lo que enlaza el primer juego con el segundo, aunque ha envejecido bastante peor que sus compañeros de saga. De esto hablaré más largo y tendido en las próximas semanas, que tenemos tema.

Mención aparte para Melody of Memory, que es un caso curioso. Como rhythm game te lo puedes pasar entero sin ver prácticamente nada que aporte a la trama… hasta el final del todo, donde de repente suelta lo que de verdad importa. Yo lo estuve jugando con mi chica, echando un rato al día, y lo pasamos genial; pero no es un juego que te pida devorarlo, y si el género no es lo tuyo, igual te cunde más ver el desenlace en vídeo y quedarte con la copla. Como decía, la bola de nieve.

Y hablando de bolas de nieve: no es casualidad que justo ahora Square anuncie la Kingdom Hearts Collection [I~III], que llega el 8 de octubre de 2026 a PS5, Switch 2, Xbox Series y PC. Pero de esa —y de la gracia que tiene revenderte otra vez los mismos packs— ya os hablaré en su propio artículo.

Lo que enseña (y calla) el tráiler de KH4

¿Quién narices es la encapuchada?

El tráiler abre con una mujer envuelta en el clásico abrigo negro con capucha y una narración críptica sobre corazones, almas y destino. Yo tengo mi teoría: creo que es Ava. Es la única Foreteller que no aparecía en el tramo final de Kingdom Hearts III, y su paradero es un misterio desde entonces. Pero seré honesto, muchas otras teorías apuntan a Strelitzia, y tendría todo el sentido del mundo… aunque entonces me pregunto para qué narices te la encapuchan al principio.

Kingdom Hearts IV: nueve años (y subiendo) para volver a casa

¿Para que la gente teorice? ¿Para despistar? Quién sabe. A lo mejor la gracia está justo ahí: que la que habla es Strelitzia —la voz pega bastante con la suya—, pero la de debajo de la capucha es Ava. Con Nomura, uno ya no se atreve a jurar nada. Y lo interesante es lo que insinúa todo esto: que la llegada de estos personajes a Quadratum —y la del propio Sora, entiendo— sea precisamente lo que ha despertado a los Sincorazón en la ciudad.

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Acto seguido, Sora entra por la puerta grande a encargarse de un viejo conocido —un Darkside de tamaño rascacielos—, en lo que sospecho que será la secuencia inicial del juego, o al menos parte de ella. Y lo hace con un aspecto mucho más realista que, honestamente, me encanta: lo veo como la evolución natural de la saga, no como un capricho.

El desfile de (viejos) conocidos

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A partir de ahí, el tráiler dispara una ráfaga de caras conocidas (y de las otras). Aparece Strelitzia, la pelirroja de Union χ y, para más señas, hermana de Marluxia; un tal Sigurd, otro rostro salido de aquel mismo juego de móvil; y un portador enmascarado que —aquí me mojo— tiene toda la pinta de ser Vali, el alumno de Dark Road, y no Yozora como pensé de primeras. Eso sí, la pose con la que sujeta la Llave Espada recuerda sospechosamente a la de Noctis en Versus XIII, así que medio fandom ya bromea con que Nomura acabe hermanando a los dos de alguna forma.

Cómo no, también asoma el pesado de Xehanort una vez más: ¿no habría sido buen momento para dejar en paz al chaval de una santa vez? Y entonces llega mi momento: el bueno de Luxord, me encanta este personaje, y verlo aquí me hace preguntarme: ¿cómo narices ha llegado hasta Quadratum? Es más, me voy a mojar con una teoría de barra de bar: ¿y si Luxord resulta ser algo tan gordo como el mismísimo Maestro de Maestros? Cierra el desfile otra figura encapuchada que vete tú a saber… Ah, y Donald y Goofy siguen sin dar con Sora, buscándolo desde quién sabe dónde.

Combate: más flashy y más «humano»

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Y luego, el cambio de tercio: gameplay puro y duro. Combate que promete, gráficos que entran por los ojos, mecánicas nuevas y unos Sincorazón que se sienten más «maduros», más humanos incluso. Y no es solo cosa mía: la propia narración los describe de una forma distinta a la de siempre. Hay ideas heredadas de Kingdom Hearts III, como eso de ir saltando sobre un churro de cadenas flotantes, y para rematar, el combate contra la sombra gigante. Poco más se puede pedir a un teaser.

Nueve años y subiendo

Y aquí llega la pega, la de siempre. Sabemos que Kingdom Hearts IV será multiplataforma —Switch 2, PS5, Xbox Series X|S y PC, y será el primer numerado de la saga que aterriza de forma nativa en una consola de Nintendo desde el día uno—, pero seguimos sin la única cifra que de verdad importa: una fecha de lanzamiento.

Y es que las cuentas asustan un poco. De Kingdom Hearts II (2006) a Kingdom Hearts III (2019) pasaron trece años. De III (2019) a IV (¿2027? ¿2028?) vamos camino de nueve y sumando. Y desde el anuncio de 2022 llevamos ya cuatro años sin una mísera fecha. El patrón es clarísimo: Square se toma una década larga, cuando no más, entre entregas numeradas.

¿Que me parece una espera excesiva? Pues sí. Pero también la entiendo, y mucho tiene que ver con tener a Nomura metido hasta el cuello en el Remake de Final Fantasy VII, un proyecto que, al menos a los que escribimos en esta web, reconozco que nos tira bastante más. No es casualidad. Nomura dirigió el primer Remake mientras sacaba adelante Kingdom Hearts III, y ha seguido como director creativo de Rebirth y de la traca final de la trilogía, Final Fantasy VII Revelation, que llega a principios de 2027. Con semejante panorama encima de la mesa, que KH4 haya ido a fuego lento tiene toda la lógica del mundo.

Así que toca lo de siempre en esta saga: esperar. La buena noticia es que, una vez Nomura cierre el capítulo de Cloud y compañía, a Sora no debería quedarle tanto para volver a casa. La mala es que, tratándose de Kingdom Hearts, «no tanto» puede significar cualquier cosa. ¿Y vosotros, cómo lo lleváis: con paciencia zen o ya resignados a lo que Nomura tenga a bien decidir?

Bienvenidos a mi rincón de Mercado Muro. El RPG es mi casa, aunque juego de todo: si un juego es bueno, me da igual el género. Crecí con cosas como Final Fantasy IX y el God of War original de PS2, y de ahí no me he movido demasiado. Cuando analizo, me fijo en el conjunto y, sobre todo, en lo que un juego me hace sentir. Y lo hago desde la experiencia real: soy de cazar platinos, así que os hablo de los juegos después de exprimirlos enteros. Cero hype vacío, cero notas infladas. Por aquí escribiré reviews con mi sistema de cinco apartados y nota, además de artículos útiles y cobertura de tráilers y lanzamientos.